Recibe el resumen en texto, decide si vale la pena escucharlo entero, y responde al toque.
Necesito que me mandes el reporte de ventas del mes antes del viernes a las 6 de la tarde. Confírmame si vas a poder estar en la reunión con el cliente el lunes a las 10 de la mañana.
El audio arriba, el resumen debajo, dentro de tu WhatsApp de siempre.
Te llega un audio de 3 minutos justo cuando estás full. Lo dejas “para después”. Después nunca llega, y terminas respondiendo tarde o pidiendo que te repitan lo que ya te dijeron.
Sin cambiar cómo usas WhatsApp. Sin escuchar nada que no quieras escuchar.
Si el audio es un saludo o algo sin importancia, con el resumen ya sabes que no hace falta escucharlo. Si es algo que necesita más contexto, el resumen te dice eso también — y ahí sí lo escuchas completo.
Es la pregunta correcta. La respuesta, sin rodeos y sin letra chiquita:
Si esto cambia algún día, lo dice esta página antes de que cambie.
30 audios al mes, sin tarjeta. El límite existe desde el primer día justamente para evitar lo de siempre: que algo sea gratis, te acostumbres, y un día te cobren.
Déjame tus datos y se abre WhatsApp con el mensaje ya escrito. Te activo el acceso y te paso el plugin.